CETAES - Centro de Tratamiento de la Ansiedad y el Estrés

Centro de Tratamiento
de la Ansiedad y el Estrés

CETAES - Centro de Tratamiento de la Ansiedad y el Estrés
 
Intrepretación Test Ansiedad

En teoría, la puntuación mínima que podemos obtener sobre estas doce respuestas de ansiedad, al sumar las puntuaciones que estimamos para cada síntoma, sería cero (0 por 12 síntomas). La máxima puntuación que podríamos alcanzar teóricamente sería 48 (4 por 12). Sin embargo, en la práctica al evaluar a muchas personas se observa que nadie alcanza estas puntuaciones extremas. Así, por ejemplo, los varones obtienen una puntuación mínima de 4 puntos y máxima de 32; mientras que las mujeres estarían entre 5 y 35.

Interpretación de los resultados obtenidos en el nivel general de ansiedad

A partir de este resultado (suma de las puntuaciones dadas a cada uno de los síntomas), y si ponemos el punto de corte en el centil 75, esto es, si consideramos que convendría empezar a preocuparnos por nuestro nivel de ansiedad cuando tengamos más ansiedad que el 75% de la población, tenemos que los varones alcanzan este centil 75 cuando suman unos 16 puntos en la suma de sus puntuaciones autoevaluadas sobre estos 12 síntomas (cognitivos, fisiológicos y motores). En cambio, como las mujeres tienen en general mayores niveles de ansiedad que los varones, una mujer alcanza el centil 75 (supera al 75% de las mujeres), cuando sus puntuaciones en los 12 síntomas suman unos 19 puntos.

¿Qué debe hacer un varón que suma más de 16 puntos, o una mujer que suma más de 19? Sería de interés someterse a una evaluación más exhaustiva, realizada por un profesional. Debemos tener en cuenta que es probable que estos individuos con altas puntuaciones en el nivel general de ansiedad pueden alcanzar niveles todavía más altos que el centil 75 en alguno de los tres sistemas de respuesta de ansiedad (a nivel cognitivo-subjetivo, a nivel fisiológico, o a nivel conductual-motor).

Por lo general, las personas que alcanzan niveles iguales o superiores al centil 75 se consideran a sí mismas personas nerviosas y, en algunos casos, puede que hayan tomado algún ansiolítico, o fármaco para reducir su ansiedad. Ver "Los trastornos de ansiedad"


Las personas que alcanzan el nivel 99 suelen presentar importantes problemas de ansiedad, siendo frecuente que lleven tiempo consumiendo ansiolíticos. Ver los criterios diagnósticos sobre trastornos de ansiedad.

Actualmente, el entrenamiento en técnicas psicológicas de tipo cognitivo-conductual ha demostrado su eficacia a la hora de eliminar o disminuir los síntomas de ansiedad de manera permanente. Ver "tratamientos eficaces de los trastornos de ansiedad". El individuo aprende técnicas como la relajación, aprende a relacionar su activación fisiológica con sus pensamientos, aprende a interpretar la realidad de una manera menos amenazante, etc., aprende en definitiva a dar respuestas adecuadas a las demandas de la situación. Con ello habrá aprendido a controlar, a manejar, su ansiedad. Habrá acabado así con el sufrimiento que supone el padecer niveles de ansiedad muy altos e incontrolados.

Dado la gran incidencia de los trastornos de ansiedad en nuestra sociedad, que afectando al 15% de la población a lo largo de su vida, se han convertido en los trastornos psicológicos más frecuentes, se hace cada vez más necesaria la formación de especialistas para abordar con eficacia este tipo de problemas.

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Centro Tratamiento Ansiedad Estrés

centro tratamiento ansiedad estrés

ejemplo del centro de tratamiento de la ansiedad y el estrés

1. Tratamiento especializado

Hoy en día los trastornos que con más frecuencia son tratados en la consulta psicológica son los trastornos de ansiedad y estrés. Junto a ellos, aparecen otros trastornos en los que también la ansiedad y el estrés desempeñan un papel importante.

La ansiedad y el estrés son emociones naturales que experimentan todos los individuos en diferentes situaciones. El problema surge cuando una persona deja de controlar la intensidad y/o frecuencia de tales reacciones emocionales.

La reacción de ansiedad incluye:

- temor, preocupación, pensamientos negativos, dificultad de decisión y/o concentración, etc.

- alta activación fisiológica (palpitaciones, taquicardia, sudoración, tensión muscular, etc.)

- inquietud motora, evitación de situaciones, alto consumo de tabaco, comida, o bebida, etc.

La reacción de estrés incluye, además de las respuestas de ansiedad que acabamos de mencionar, otros componentes de hostilidad, ira o enfado y depresión.

El tratamiento sintomático mediante fármacos por sí solo es insuficiente, por lo que se requiere la aplicación de una serie de técnicas cognitivas y conductuales que van dirigidas a la raíz del problema y cuyo objetivo es:

- reestructurar la forma de pensar e interpretar la realidad por parte del individuo,

- modificar algunas conductas concretas o el estilo de vida en general,

- reducir la activación fisiológica.

Los principales trastornos que son atendidos por personal especializado en el Centro de Tratamiento de la Ansiedad y el Estrés son los siguientes:

  1. Trastornos de ansiedad
    • Fobia simple
    • Fobia social
    • Ataques de pánico
    • Agorafobia
    • Ansiedad generalizada
    • Trastorno por estrés postraumático
    • Obsesiones y compulsiones
  2. Problemas de estrés
    • Estrés laboral
    • Víctimas de terrorismo y atracos
    • Violencia sexual y familiar
    • Enfermedad crónica
  3. Depresión
  4. Problemas de pareja
  5. Disfunciones sexuales
  6. Trastornos de conducta en la infancia
  7. Ansiedad a los exámenes y fracaso escolar
  8. Trastornos psicofisiológicos (psicosomáticos)
    • Hipertensión
    • Dolores de cabeza
    • Trastornos digestivos
    • Dermatológicos
    • Respiratorios
  9. Trastornos de la alimentación
    • Anorexia
    • Bulimia
    • Obesidad
  10. Adicciones
    • Alcohol
    • Tabaco
    • Drogas
    • Juego
  11. Trastornos neuropsicológicos

Parece que estás sometido a mucho estrés porque quieres hacer muchas cosas en tu trabajo, por tu pareja, por ti mismo, por tus padres, por tus amigos... Y no te queda tiempo para reponer los recursos que gastas (descansando, durmiendo, etc.)

Además te estás sobreactivando continuamente pensando en lo que harás después de lo que estás haciendo ahora. Finalmente, te sobrecargas con la idea de que ya no puedes hacer todo, que estás perdiendo el control, que puedes enfermar, que puedes incluso desarrollar enfermedades graves, etc.

Permítenos que te informemos de qué es el estrés, para qué sirve, cuándo puede suponer un problema y cómo resolverlo.

El estrés es un proceso natural de adaptación del individuo a su medio. En cada situación nos encontramos con diferentes demandas a las que hay que dar respuesta. El individuo responde a las exigencias de la situación activándose (con el fin de movilizar los recursos necesarios para atender dichas demandas).

La situación puede ser más o menos estresante (según las exigencias que plantee o demande al individuo). El individuo valora subjetivamente las demandas de la situación (o estresor) y los recursos con los que cuenta para responder a las demandas. En función del equilibrio entre demanda y recursos se pone en marcha una mayor o menor movilización de nuevos recursos a nivel cognitivo, fisiológico y conductual.

Ante las demandas de una situación se estimula el organismo y se inicia un proceso de activación, que permite que éste alcance su objetivo, volviendo a la "normalidad" cuando el estímulo ha cesado. Cuando se mantiene la presión, se entra en el estado de resistencia, y las personas empiezan a tener una sensación de disconfort (tensión muscular, palpitaciones, etc.)

Si continúa el estresor, se llega al estado de agotamiento, con posibles alteraciones funcionales y/u orgánicas: son las llamadas "enfermedades de adaptación" (caracterizadas especialmente por la presencia de ansiedad, nerviosismo,... que puede llegar a teñirse de tristeza). Estos síntomas son percibidos como negativos por las personas y producen preocupación (ansiedad), lo que a su vez agrava los síntomas y así puede llegar a crearse un círculo vicioso.

Estrés implica reacción, activación, generación de más recursos, todo ello a tres niveles:

- Fisiológico

- Cognitivo

- Conductual

El estrés, por lo general, produce reacciones emocionales normales. La más frecuente es la ansiedad La ansiedad supone una reacción de alerta ante la posibilidad de obtener un resultado negativo. Así, tenemos ansiedad ante un examen, al hablar en público, ante una cita con una persona del otro sexo, si no nos dormimos cuando tenemos que madrugar, si tenemos que afrontar problemas, o decisiones, etc.

Aunque el estrés es un proceso normal, puede llegar a producir consecuencias patológicas Si las demandas son excesivas, en relación a los recursos, se incrementa la intensidad de la respuesta. Si se mantiene demasiado tiempo una elevada respuesta a estresores, puede comenzar un proceso patológico, en el cuál se van agotando los recursos, pero se sigue demandando una movilización de los mismos.

El estrés tiene efectos tanto positivos (euestrés), ante demandas que nos gustaría y podemos cumplir, como negativos (distrés), ante demandas menos atractivas y/o para las que no tenemos suficientes recursos.

En un primer momento, el efecto activador del estrés suele generar consecuencias positivas (p. ej. sobre el rendimiento, académico o laboral, o sobre el sistema inmune). Con el tiempo, esas consecuencias se pueden volver negativas (si se mantiene demasiada activación, durante mucho tiempo).

Para saber dónde nos encontramos, si tenemos ya demasiado estrés, debemos llevar a cabo una evaluación del mismo. No es fácil evaluarlo. El estrés es un fenómeno complejo cuya evaluación necesita ser abordada desde distintas facetas: las situaciones que lo provocan, las respuestas que genera, etc. Aunque el estrés puede ocasionar diferentes tipos de respuesta, sin duda la más frecuente es la ansiedad. Una forma de evaluar el estrés que tienen que afrontar las personas puede ser llevada a cabo mediante la evaluación del nivel de ansiedad que muestran dichos individuos. En tal caso es mejor evaluar la ansiedad ante diferentes situaciones provocadoras de ansiedad.

Con frecuencia, además de evaluar la ansiedad ante diferentes situaciones, se evalúa la ira o enfado, quizás la segunda emoción más frecuente que suele aparecer en situaciones de estrés.

Con frecuencia, los psicólogos evaluamos la ansiedad mediante el Inventario de Situaciones y Respuestas de Ansiedad (ISRA) de Miguel-Tobal y Cano-Vindel (1986, 1988, 1994, 2001) y la ira mediante el Inventario Estado-Rasgo de Expresión de Ira (STAXI-2) de Spielberger. Ambos instrumentos han sido baremados (normativizados), cuentan con buenas propiedades psicométricas y han sido publicados por TEA Ediciones, la editorial española más importante en la publicación de tests psicológicos. Si se utilizan tests que no estén baremados para la población española no se estará haciendo una buena evaluación.

Otros intentos de evaluación del estrés insisten en síntomas percibidos de estrés, como el cansancio, la sobrecarga de trabajo u obligaciones, la dificultad para controlar el sueño, o las emociones, la dificultad para conseguir concentrarse, o hacer las tareas pendientes, los conflictos, los problemas, las preocupaciones, las cosas que se han dejado de hacer (ocio, deporte, descanso, conductas saludables, conductas preventivas, etc.), el agotamiento, el agobio, la presión, la alta activación fisiológica, etc.

Casi siempre se entiende por "estrés" el que tiene consecuencias negativas sobre:

- El rendimiento

- La salud física

- La salud mental

El estrés relacionado con el trabajo puede definirse como el conjunto de reacciones emocionales, cognitivas, fisiológicas y del comportamiento ante ciertos aspectos adversos o nocivos del contenido, la organización o el entorno de trabajo. Es un estado que se caracteriza por altos niveles de excitación y angustia, con la frecuente sensación de no poder hacer frente a la situación.

No siempre los estresores son objetivamente amenazantes, sino que pueden ser interpretados como tales por el individuo, aunque realmente no lo sean (p.e. para otros individuos en las mismas circunstancias).

El estrés actúa sobre nuestros procesos cognitivos (atención, memoria, pensamiento, etc.) El efecto puede ser positivo o negativo, dependiendo de la cantidad de estrés. El estrés laboral puede interferir en el normal funcionamiento cognitivo (memoria toma de decisiones, etc.), provocando en una primera etapa una mejora del rendimiento. Sin embargo, finalmente la sobrecarga producirá una pérdida de rendimiento. Una persona agotada no puede rendir.

La ansiedad puede ser considerada como una respuesta emocional normal que surge como respuesta del individuo ante determinadas situaciones y circunstancias. Estamos mejor adaptados a una determinada situación cuando somos capaces de preocuparnos o de activarnos ante las demandas de dicha situación. Sin embargo, cuando la intensidad, o la frecuencia, o la duración de esta reacción emocional sea excesiva, aparecerán limitaciones en la vida del individuo y en su capacidad de adaptación al medio que le rodea. En ese caso hablaremos de ansiedad patológica

En un primer momento el estrés suele generar nerviosismo (ansiedad) e irritabilidad (tendencia incrementada a reaccionar con ira o enfado ante los pequeños contratiempos de cada día). Pero más adelante pueden aparecer síntomas cómo los que podemos encontrar en personas con estrés laboral frecuente y persistente.

 

La mayoría de estos problemas no tienen por qué llegar a cronificarse (a mantenerse en el tiempo), sino que pueden ser pasajeros. Pero si no se pone remedio, estos problemas pueden permanecer e incluso complicarse con otros, como por ejemplo otros trastornos psicofisiológicos más serios que los que aparecen en la gráfica, o los trastornos mentales.

Entre las derivaciones más comunes para la salud física, encontramos el empeoramiento de algunas enfermedades, como por ejemplo:

1. Trastornos psicofisiológicos

Cardiovasculares: hipertensión, arritmia, enfermedad coronaria

Digestivos: intestino irritable, úlceras

Respiratorios: asma

Dermatológicos: soriasis, acné, eccema

Otros: cefaleas, dolor crónico, infertilidad

2. Trastornos del Sistema Inmune

Enfermedades infecciosas: gripe, herpes

Enfermedades inmunológicas: cáncer

Entre los resultados para la salud mental, los problemas más frecuentemente asociados con ansiedad y estrés son:

Trastornos adaptativos

Trastornos de ansiedad

Ataques de pánico o crisis de ansiedad

Agorafobia

F41.0 Ataques de pánico sin agorafobia

F40.01 Ataques de pánico con agorafobia

F40.00 Agorafobia sin historia de ataques de pánico

F40.02 Fobia específica

F40.1 Fobia social

F42.8 Trastorno obsesivo compulsivo (TOC)

F43.1 Trastorno por estrés postraumático (TEP)

F43.0 Trastorno por estrés agudo

F41.1 Trastorno de ansiedad generalizada

F06.4 Trastorno de ansiedad debido a enfermedad médica

__._Trastorno de ansiedad inducido por sustancias

Trastornos del estado de ánimo: depresiones, bipolares

Adicciones: nicotina, alcohol, ansiolíticos

Otros desórdenes mentales:

Alimentación: anorexia, bulimia

Sueño: insomnio, terrores nocturnos

Sexuales: deseo, excitación

Control de impulsos: tricotilomanía

Somatomorfos: somatización, hipocondría

Para resolver los problemas que pueden plantear el estrés o la ansiedad debemos conocer cuáles son las técnicas de tratamiento eficaces. Las técnicas de tratamiento más eficaces que se usan habitualmente en la terapia de los trastornos de ansiedad, así como en otros desórdenes en los que la ansiedad juega un papel importante, son de varios tipos: técnicas farmacológicas, técnicas de relajación de la actividad fisiológica, técnicas cognitivas, y técnicas centradas en la conducta. No es bueno recurrir a otras técnicas que no han demostrado ser eficaces y pueden incluso empeorar el problema o generar otros desórdenes.

Los ansiolíticos o tranquilizantes son un tipo de fármacos que reducen los síntomas de ansiedad rápidamente, lo cual resulta muy útil en el tratamiento del ataque de pánico, o las obsesiones (ansiedad producida por pensamientos amenazantes de carácter intrusivo o recurrente, que el individuo quiere controlar y no puede). Ahora bien, con estos fármacos no se aprende a controlar la ansiedad, por lo que, si se utilizan solos, no suelen curar el trastorno. Son útiles en caso de reacciones intensas, no controlables, pero hay que sustituirlos, poco a poco, por el autocontrol; de lo contrario, suelen degenerar en una adicción a este tipo de fármacos, de manera que al final tendremos dos problemas: el problema de ansiedad y estrés que ya teníamos y que no remite (ni aún tomando los fármacos durante años), más el problema de no poder dejar de tomar los fármacos.

Las técnicas de relajación de la actividad fisiológica enseñan a las personas a disminuir la activación fisiológica, soltar los músculos, respirar correctamente, imaginar escenas que ayudan a producir calma, etc., en definitiva, a relajarse. Hay que practicarlas todos los días. Existen diversos tipos de técnicas de relajación: muscular progresiva, técnicas de respiración, técnicas de imaginación y sugestión, etc.

Se pueden complementar con otro tipo de actividades, como el ejercicio físico, pasear por lugares tranquilos, la natación, los masajes, los baños termales, etc.

Una de las técnicas cognitivas más utilizadas es la reestructuración cognitiva, cuyos objetivos son:

- Identificación de los procesos cognitivos que pueden generar ansiedad

- Identificación de los errores cometidos en esos procesos

- Cambio final de los errores cometidos por procesos más adaptativos y pensamientos más racionales

Veamos un ejemplo de identificación de los procesos cognitivos que pueden generar ansiedad. Si llevamos a cabo evaluaciones (o valoraciones) de las consecuencias de una situación como amenazantes (por ejemplo, cuándo pensamos que existe una probabilidad muy alta de que suceda algo negativo), la reacción de ansiedad aparecerá (nos activaremos para prepararnos ante esa posibilidad). Además, si la persona considera que los recursos de afrontamiento de que dispone ante esa situación son escasos o limitados, se incrementará la reacción de ansiedad.

En este caso, la intervención cognitiva debe ir dirigida a cambiar la valoración amenazante de las consecuencias de la situación y mejorar la percepción de recursos de afrontamiento.

Otro ejemplo, para ver cómo se trabaja en la identificación de los procesos cognitivos que pueden generar ansiedad, nos lo proporciona el concepto de autoinstrucciones. Este concepto se refiere a la charla interna que mantiene una persona consigo misma. Es una tarea que hacemos con mucha frecuencia, a la que no siempre prestamos mucha atención. Esta charla influye en nuestra conducta y en nuestras emociones. Lo que vamos a hacer o sentir está mediado por esa charla interna que llamamos autoinstrucciones. En este autodiálogo valoramos, por ejemplo, nuestra conducta (lo que puede producir ansiedad), o marcamos la dirección de lo que vamos a hacer a continuación, de manera que nos sirve para dirigir nuestra conducta inmediata.

Las autoinstrucciones negativas (con contenidos negativos, como por ejemplo, fuertes críticas hacia nosotros mismos, nuestro comportamiento, etc.) favorecerán la incertidumbre, el miedo y la ansiedad. Si pensamos que estamos haciendo algo muy mal hecho (por ejemplo, bailar) es más difícil continuar haciendo la tarea, concentrarnos en ella y nos pondremos nerviosos.

Las técnicas conductuales resaltan, por ejemplo, la necesidad de exponerse a las situaciones temidas, acercándose a los estímulos que provocan la ansiedad (bajo situación de control), todo ello siguiendo el principio de aproximaciones sucesivas (poco a poco) y el principio del refuerzo (es importante premiarse por los éxitos, y corregir ante los fracasos, en lugar de castigarse). Al exponerse a la situación ansiógena, bajo estas condiciones de control, se produce habituación, o disminución de la respuesta de ansiedad.

Además, las técnicas conductuales utilizan los premios o refuerzos, pues funcionan de manera que aumenta la probabilidad de que el sujeto vuelva a realizar la conducta que ha sido reforzada. Los castigos en cambio disminuyen la probabilidad de que se vuelva a repetir la conducta castigada pero su aplicación es difícil.

Otras técnicas conductuales enseñan al sujeto habilidades personales, o sociales. Algunas personas no saben comportarse de una manera adecuada en una determinada situación ansiógena, y ello no es sólo por temor, sino por falta de experiencia, falta de habilidad. En ese caso, hay que entrenar las conductas que el individuo necesita para esa situación. Por ejemplo, algunas personas no saben comportarse de una manera adecuada en una situación interpersonal, con una persona del otro sexo, a quien quieren agradar. Se puede aprender a actuar correctamente en tal situación, mediante un entrenamiento en habilidades sociales.

Otro ejemplo: algunas personas no se atreven a decir ‘no’ en un determinado momento, por ejemplo, ante peticiones poco razonables, o cuando tienen que defender sus derechos, o simplemente para expresar sus gustos o pensamientos. En este caso se requiere un entrenamiento en conducta asertiva, para que estas personas aprendan a hablar, a decir no, a expresar sus pensamientos o sus gustos, o a defender sus derechos. Todo ello reducirá su ansiedad, cuando aprendan a hacerlo con toda naturalidad, cuando desarrollen un cierto hábito. Y sin irse al otro extremo, sin ser agresivos.

Este es un resumen de lo que debemos conocer en cuánto a técnicas eficaces de reducción de ansiedad y manejo del estrés. Conociendo cuáles son las técnicas eficaces sabremos buscar mejor a un especialista que pueda a ayudarnos a cambiar los pensamientos y las conductas que nos están generando un problema, o que nos ayudarán a desarrollar hábitos más saludables.

Los problemas que generan la ansiedad y el estrés no suelen ser graves en un primer momento, pero luego se van complicando. Hay que buscar solución cuánto antes. Pero debemos buscar un psicólogo que sea especialista en ansiedad y estrés, o de lo contrario corremos el riesgo de quedarnos con el problema, después de haber gastado nuestro tiempo, nuestro dinero y nuestras esperanzas.

Para cualquier duda que te surja, con mucho gusto te atenderemos.

Un afectuoso saludo

El equipo de CETAES

Criterios para el diagnóstico de trastornos adaptativos

A. La aparición de síntomas emocionales o comportamentales en respuesta a un estresante identificable tiene lugar dentro de los 3 meses siguientes a la presencia del estresante.

B. Estos síntomas o comportamientos se expresan, clínicamente del siguiente modo:

1. malestar mayor de lo esperable en respuesta al estresante
2. deterioro significativo de la actividad social o laboral (o académica)

C. La alteración relacionada con el estrés no cumple los criterios para otro trastorno específico y no constituye una simple exacerbación de un trastorno preexistente.

D. Los síntomas no responden a una reacción de duelo.

E. Una vez ha cesado el estresante (o sus consecuencias), los síntomas no persisten más de 6 meses.

Especificar si:

Agudo: si la alteración dura menos de 6 meses.

Crónico: si la alteración dura 6 meses o más.

Los trastornos adaptativos son codificados según el subtipo, que se selecciona de acuerdo con los síntomas predominantes. El estresante específico puede señalarse en el Eje IV.

F43.20 Con estado de ánimo depresivo [309.0]
F43.28 Con ansiedad [309.24]
F43.22 Mixto, con ansiedad y estado de ánimo depresivo [309.28]
F43.24 Con trastorno de comportamiento [309.3]
F43.25 Con alteración mixta de las emociones y el comportamiento [309.4]
F43.9 No especificado [309.9]