CETAES - Centro de Tratamiento de la Ansiedad y el Estrés

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de la Ansiedad y el Estrés

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Fobia Social

la fobia social es la preocupación por lo que pensarán los demás de uno mismo, o la conducta propia, al encontrarse en una situación social. La exposición a este tipo de situaciones (sociales) produce casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad (preocupación, tensión, nerviosismo, etc.).

Consulta sobre problemas de ansiedad: fobia social

Buenas tardes,

He estado navegando por su página con la esperanza de que alguien me pueda orientar.

Desde hace varios años creo que sufro de fobia social y cada día va siendo peor. Mi problema es que no puedo comer ni beber delante de la gente.

Todo empezó con una sopa y ha llegado a asfixiarme tanto que ni siquiera puedo beber un simple vaso de agua cuando alguien me está mirando o "creo" que me está mirando. Llevo sufriendo este problema desde que tenía aproximadamente 16 años, ahora tengo 35 y es una situación insostenible.

Quisiera, si es posible, me dieran el nombre de algún profesional especializado en este tipo de fobia al que poder dirigirme o algún centro para poder solucionar mi problema.

Muchísimas gracias por adelantado.

María

RESPUESTA

Hola María:

La fobia social se caracteriza por el miedo persistente y acusado a situaciones sociales o actuaciones en público por temor a que resulten embarazosas. A veces el problema se concreta en temor a ponerse rojo, o a algún otro síntoma de activación fisiológica, como por ejemplo el sudor abundante. Pero la característica esencial de la fobia social es la preocupación por lo que pensarán los demás de uno mismo, o la conducta propia, al encontrarse en una situación social. La exposición a este tipo de situaciones (sociales) produce casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad (preocupación, tensión, nerviosismo, etc.). Ver al final de este mensaje los criterios de diagnóstico de este desorden de ansiedad (fobia social).

La ansiedad es una reacción normal, de preocupación, ante la posibilidad de obtener un resultado negativo. Dicha reacción nos activa para tratar de evitar el resultado no deseado.

Aunque todo el mundo tiene ansiedad (de la misma forma que todo el mundo se enfada en ciertas ocasiones), algunas personas tienen problemas con la ansiedad, porque tienen demasiada y deja de serles útil.

Los problemas de ansiedad son, hoy día, ampliamente estudiados y bien conocidos en el campo de la psicología, así, existen tratamientos psicológicos que han mostrado una alta efectividad a la hora de darles solución. Lo primero que tienes que saber es que la ansiedad es una emoción (tal como la tristeza, la alegría, la ira, la culpa.....) y que, por tanto, todas las personas experimentamos estas reacciones en diferentes momentos de nuestra vida.

La ansiedad comienza a ser un problema cuando su intensidad, frecuencia o duración llegan a limitar nuestra vida, o a generar gran malestar, y son muchas las personas que se encuentran en esta situación, es decir, que tienen problemas debido a sus reacciones de ansiedad. Un 5,9% de los españoles adultos ha tenido algún trastorno de ansiedad en los últimos doce meses y un 1,2% de los europeos mayores de 18 años cumplía los criterios de fobia social en los últimos doce meses. Probablemente hay más de medio millón de españoles que cumplía esos criterios de fobia social, en ese periodo de tiempo. Por tanto, el primer paso en la solución de tu problema será no percibirlo como un problema extraño, raro, o indignante, que sólo te pasa a ti; sino que es simplemente un problema como otros que, además, tienen solución.

La fobia social es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por el miedo a comportarse de manera inadecuada en situaciones sociales. Este temor provoca una respuesta de ansiedad, una reacción emocional que nos activa y hace que aumente la atención hacia posibles peligros o amenazas (en este caso aumenta la atención hacia cualquier posibilidad de quedar mal); así como que aumente la tendencia a interpretar erróneamente la realidad (en este caso a interpretar que la conducta social propia es inadecuada, torpe, merece el rechazo de los demás, etc.) Por ejemplo, todo el mundo se pone rojo, o todo el mundo teme que su conducta sea inapropiada en una determinada situación, pero algunas personas con fobia social:

  • interpretan como una verdadera catástrofe ponerse rojo delante de los demás, cuándo a algunas personas les gusta que la persona del otro sexo que está enfrente se ruborice, porque puede ser un signo de interés por uno (sesgo interpretativo); otras personas no tienen el problema del rubor, pero interpretan errónea y exageradamente cualquier otro aspecto visible para los demás en una situación social, como por ejemplo la conducta propia (lo que hacemos, lo que decimos, etc.)
  • dedican mucha atención a la temperatura de su cara, o a lo que van a decir, o a lo que pensarán los otros (sesgo interpretativo)
  • piensan que si aumenta la temperatura de su cara, los demás notarán al momento que ya se ha producido el rubor, aunque no sea así (sesgo interpretativo), o piensan que lo que ellos hacen o dicen no tiene interés para los demás, o será evaluado negativamente por ellos
  • con excesiva frecuencia (sesgo atencional) realizan anticipaciones (que producen ansiedad) acerca de situaciones sociales próximas, de manera que en realidad "se entrenan" antes de la situación para ruborizarse más (aunque no lo deseen, por supuesto), o para estar más nerviosos

Se genera así un círculo vicioso, donde se presta mucha atención al comportamiento propio (sesgo atencional), se considera que es inadecuado, y se
atribuye a los demás una serie de juicios negativos muy severos hacia uno mismo, cuando en realidad no se sabe lo que piensan los demás y, por lo tanto, se trata de una autovaloración negativa severa sobre el propio comportamiento, que se atribuye a los demás . Así, por ejemplo, se da mucha importancia a la posibilidad de no agradar a los demás y se sobreestima esa posibilidad de no ser aceptado por ellos, cuándo en realidad somos nosotros quiénes no nos perdonamos lo que sí perdonamos a los otros.

Este proceso hace que aumente más y más la activación fisiológica y la atención a la posibilidad de quedar mal. Y se va describiendo una espiral de miedo y ansiedad, que lleva a las personas que sufren este problema al aislamiento, la ansiedad, la evitación, el sufrimiento, etc. En muchas ocaciones estas personas tienen dificultades para tener amigos, o pareja, o buscar trabajo, o hablar con otros.

Las técnicas de tratamiento psicológico de tipo cognitivo-conductual entrenan a la persona con fobia social para que observe este proceso de pensamiento y aprenda a desmantelarlo y a cambiar esos pensamientos negativos por otros positivos. Hay que aprender además a reducir la activación fisiológica (con técnicas de relajación), enfocar la atención hacia otros aspectos de la situación social, así como a no evitar dichas situaciones y a comportarse adecuadamente en ellas. Con todo esto se consigue que la persona vuelva a disfrutar de las situaciones sociales, adquiera habilidades de comunicación, y pueda beneficiarse del apoyo social.

La Psicología es una ciencia más joven que la Medicina y algunos psicólogos que se formaron hace muchos años no reciclan su formación. Así, en la psicología clínica sigue habiendo psicólogos que son de tal y cual escuela, como el que se hace seguidor de un equipo de futbol. Cuando lo importante hoy en día es si aplicamos a nuestros pacientes técnicas que basadas en la evidencia científica, o si estamos aplicando terapias que nunca han demostrado ser eficaces (y muy probablemente nunca lo demostrarán, puesto que se han aplicado durante décadas).

Sin embargo, hoy en día existen tratamientos empíricamente validados (que han demostrado ser eficaces en estudios realizados siguiendo las normas del método científico). Este es el caso de las técnicas cognitivo-conductuales para el tratamiento de los trastornos de ansiedad. Cuálquier psicólogo debería conocerlas y utilizarlas. Pero esto desgraciadamente no siempre es así.

La fobia social, si se trata con las técnicas que son eficaces, se cura, pero el propio trastorno impide a las personas que sufren este
trastorno buscar ayuda profesional de un especialista, normalmente un psicólogo.
 
No hay muchos profesionales que conozcan bien este tipo de técnicas de tratamiento y sean especialistas en ansiedad y estrés. Pero hay que buscarlos para acabar con este problema. Recuerda que el mayor  problema de la fobia social no es que no haya tratamientos eficaces (que sí los hay), o que no haya muchos terapeutas especializados (aunque no haya muchos, sí los hay), sino que el mayor problema es no buscar tratamiento, o el abandono de tratamiento antes de conseguir el objetivo final.

Con entrenamiento en técnicas de reducción de ansiedad, centradas en la eliminación de la fobia social, y dirigidas por un especialista, este problema se resuelve. Así lo pueden atestiguar muchas personas que han tenido paciencia y han realizado todas aquellas actividades que les ha ido planteando su psicólogo, con un ritmo progresivo y creciente, superando poco a poco las dificultades que antes no podían afrontar. De manera que si no se abandona prematuramente el tratamiento, las posibilidades de curación son muy elevadas. Y todo ello en un tiempo limitado, que en los casos más sencillos pueden ser unos meses, y en los casos más severos... más tiempo, pero siempre un tiempo limitado.

Las personas que llevan muchos años sufriendo fobia social seguramente no se curarán en cinco meses. Probablemente tendrán que pensar en más tiempo, aunque hay que evaluar primero cada caso para poder hacer estas afirmaciones. Pero si en un año, haciendo todo lo que se tiene que hacer, no se han resuelto todos los problemas de la fobia social, como mínimo se habrán aliviado en gran medida casi todos, y las relaciones sociales no serán el gran problema que había antes del tratamiento.

En cuanto a la terapia en grupo, es menos eficaz que la terapia individual. Evidentemente la persona con fobia social tiene que hacer práctica con otras personas, pero en la terapia individual a cada individuo se le proponen actividades sociales relacionadas con su círculo social. Y esto es más práctico y más eficaz.

Los psicólogos tienen  un método de trabajo habitual, con una sesión semanal de una hora. Cuando se van viendo mejoras (normalmente a los tres o cuatro primeros meses), se van espaciando las sesiones: primero una cada dos semanas, luego cada tres,...

Los psicólogos son caros... ¡Hombre!... Depende de cuánto se valore lo que uno está perdiendo en esta vida por culpa de los problemas de fobia social y rubor facial. ¿Cuánto vale eso?... ¿Cuánto vale lo que uno sufre, o simplemente... pasarlo mal?... No sé en cuánto valorarlo... Pero para que hacernos una idea, tenemos que saber que un tratamiento psicológico estándar puede costar lo mismo que gasta un fumador al año en tabaco. O lo mismo que un viaje al extranjero de una semana... Más o menos.

Si revisas las páginas de Internet de la SEAS , en el enlace

http://www.ucm.es/info/seas/ta/trat/index.htm

encontrarás algunos artículos sobre tratamientos psicológicos eficaces de la fobia social. Te puede servir de guía para tomar decisiones acerca del tratamiento que debes seguir para eliminar tu problema

    En esta página recogemos una serie de trabajos publicados sobre "tratamiento psicológico de los trastornos de ansiedad", así como sobre otros problemas en los que la ansiedad juega un papel importante. Por último, aparecen también algunas referencias a "técnicas de reducción de ansiedad".

A. TRASTORNOS DE ANSIEDAD

1. Tratamiento de la fobia social

•  Artículos sobre casos de fobia social

- "Intervención en fobia social: caso clínico"

- "Evaluación y tratamiento cognitivo-conductual de un caso de fobia social"

•  Artículos sobre ansiedad de evaluación y ansiedad social

- "Ansiedad de evaluación e interpersonal"

- "Intervención cognitivo-conductual en los problemas de ansiedad de evaluación. Tratamiento de un caso"

- "Eficacia del tratamiento cognitivo-conductual en la ansiedad de evaluación"

- "Intervención cognitivo-conductual en un caso infantil de ansiedad de evaluación"

•  Programa de entrenamiento en habilidades sociales

- "Reducción de la ansiedad a través del entrenamiento en habilidades sociales"

 
Hay un libro que puede ser de ayuda si se lee y se trabajan los ejercicios que propone.
 
- R.Z. Peurifoy. "Venza sus temores". Madrid: Editorial Robin Book.

Hay otro libro más pequeño que resume muy bien todo lo que queremos decir:

- A. Cano. "La ansiedad. Claves para vencerla. Málaga: Editorial Arguval

Cuando tenemos ansiedad social, el tener que ocultar lo que nos pasa genera más ansiedad. Muchas de las situaciones que se intentan evitar tienen un denominador común: uno piensa que pueden provocarle ansiedad, y piensa que será muy embarazoso que los demás noten que tiene ese problema (comportamiento inadecuado, síntomas visibles de ansiedad, etc.).

Cuánto más grave es la fobia social, más se evita. Y se evita porque se cree que los demás nos evaluarán y nos rechazarán. Si no se evitan, la ansiedad que provoca el exponerse a las situaciones sociales se incrementará por lo que pensamos.

No pienses que evitando todas las situaciones se resolvería todo. Ese pensamiento no es cierto, pero te produce más ansiedad. Para evitar todas esas situaciones hay que seguir pensando... y probablemente mal... con lo que seguirá generando el mismo problema. Al evitar, lo que sucede es que se reduce la ansiedad, porque lo piensas menos, al no estar presente la sitación, pero al final seguirás con el problema, hasta que no se eliminen todos estos pensamientos del listado que te enviamos.

A las personas que llegan a consulta se les enseña a manejar sus pensamientos y su ansiedad. Se les ayuda a deshacer los errores que han ido encerrándoles en este callejón sin salida. Al cabo de unos meses, estas personas han acabado con su problema y se les da el alta.

Pero no podemos ayudar a un paciente si él no colabora. Si él no viene, o si viene sólo a un par de sesiones (por las presiones familiares), se quedará con su problema para siempre, aunque su problema tenga solución, y otros muchos la hayan encontrado. Es lo único que podemos decir. El psicólogo puede ayudar, pero siempre que se vaya al psicólogo (que el psicólogo sea un especialista en ansiedad y estrés) y se colabore con el psicólogo. Si no, no se puede hacer nada. Si alguien no quiere ir al psicólogo, no hay mucho que podamos hacer para ayudarle, lo más probable es que su trastorno siga el desarrollo que ha tenido hasta ahora, con una sucesión de pensamientos negativos, con un conjunto de situaciones que se evitan, que puede ir aumentando... aunque se tomen fármacos. La calidad de vida estará bastante deteriorada.

Algunas personas con fobia social recurren a grupos de autoayuda como única solución. Los grupos de autoayuda pueden ser útiles para mejorar la motivación de una persona con un trastorno de ansiedad (fobia social, agorafobia, etc.) en la búsqueda de una solución a su problema. En el grupo de personas que comparten un problema, algunos individuos sirven de estímulo positivo a otros, y todos se ven beneficiados por esta dinámica: tanto los que en un momento desempeñan un papel activo, didáctico, altruista, etc., con los otros, como los que reciben esa ayuda de sus compañeros. Pero los grupos de autoayuda pueden ejercer el efecto contrario en un momento dado, si no hay un especialista: puede suceder, por ejemplo, que se desmoralicen muchos individuos del grupo tras una recaída sufrida por uno de los individuos que componen el grupo. O puede suceder que al final sólo se tenga relación (a veces, incluso sólo por Internet) con las personas de este grupo (que no nos pueden enseñar mucho).

Los grupos de autoayuda pueden servir para trasmitir información, pero si no hay un especialista, el grupo de autoayuda puede trasmitir también información que no es correcta y que puede perjudicar a los miembros del grupo. Un especialista ha estudiado muchos años y no deja de hacerlo nunca.

Los grupos de autoayuda pueden facilitar el que los individuos realicen exposición a situaciones temidas (uno de los componentes básicos de los tratamientos eficaces contra las fobias). Pero no todas las exposiciones (afrontar una situación que normalmente se evita) reducen la ansiedad. La exposición es eficaz cuándo el individuo que la hace tiene ya una cierta capacidad de control.

Para que la exposición sea eficaz suele ser necesario que se den ciertas condiciones (que el sujeto sepa manejar sus pensamientos, su nivel de activación, etc.) Esto es algo que debe ser dirigido también por un especialista.

Por último, los grupos de autoayuda pueden facilitar la disminución del malestar psicológico al compartir con otras personas las dificultades propias y tomar conciencia de que uno no es el único que sufre este trastorno, ni es tan raro. Esto por lo general es bueno, salvo que un individuo con un trastorno ligero entre a formar parte de un grupo con un trastorno grave.

Por todo ello, no podemos recomendar a los grupos de autoayuda en trastornos de ansiedad como una solución eficaz para resolver un problema de ansiedad. Estaríamos engañando a las personas que nos piden ayuda.

Ahora bien, si una persona que está en manos de un especialista quiere desarrollar también algunas actividades en un grupo de autoayuda, sin duda, le será muy útil. El especialista le va a pedir que haga exposiciones a situaciones temidas, y para este fin, algunas tareas se pueden programar como parte de las actividades que se realizan con el grupo de autoayuda.

Así mismo, si una persona no tiene posibilidad real de acceder a un tratamiento con un especialista, pues también será mejor un grupo de autoayuda que la nada. Pero esta persona debería seguir buscando un tratamiento eficaz. El grupo de autoayuda es gratuito, pero también hay tratamientos gratuitos en los centros públicos de salud. En los centros de salud mental hay psicólogos y psiquiatras que ofrecen tratamiento gratuito. Y si el tratamiento que ofrecen en el servicio público no es el adecuado (no se aplican las técnicas que han demostrado ser eficaces) o es insuficiente (se retrasa mucho la primera sesión, hay varias semanas entre sesión y sesión, etc.), será mejor buscar un especialista privado.

En cierto sentido, podríamos comparar los grupos de autoayuda con el ejercicio físico, pues en ambos casos se trata de actividades buenas para la salud y en concreto buenas para los trastornos de ansiedad, pero ninguna de las dos son técnicas eficaces de tratamiento por sí solas.

Por último, permítaseme una reflexión en "voz" alta. Si yo tuviera un cáncer, pienso que me sería muy útil en algunas ocasiones (no siempre) hablar con otras personas que tienen un problema similar. La búsqueda de apoyo social es algo muy bueno para cualquier persona con problemas de salud. Pero nunca se me ocurriría pensar que eso es todo lo que puedo hacer por mi salud. Sin duda, buscaría a un buen oncólogo, me pondría en sus manos, si tengo dudas lo contrastaría con otro especialista, buscaría información sobre tratamientos, y por supuesto procuraría ponerme en manos del mejor especialista.

Doy por sentado que, al hablar de "especialista", me refiero a un especialista científico, nunca una persona que me prometa milagros. La ciencia tiene sus limitaciones, no hace milagros, pero ha salvado muchas vidas, ha duplicado nuestra esperanza de vida y puede ayudar a mejorar otras. Las curaciones milagrosas, casi siempre resultan ser engaños.

Pues con los trastornos de ansiedad habría que hacer algo similar que en el caso del cáncer. Parece lógico pensar algo así como: "Un trastorno de ansiedad no amenaza mi supervivencia, pero sí atenta seriamente contra mi calidad de vida. 

Por lo tanto, hay que buscar un tratamiento eficaz, no puedo permanecer pasivo mientras sufro.

Desde hace unos años, dentro de la Asociación de Psicólogos Americanos, ha surgido un grupo de trabajo que pretende fomentar la investigación y difusión de los llamados "tratamientos empíricamente validados". Son los tratamientos que han demostrado científicamente ser eficaces para curar un determinado trastorno, como por ejemplo cualquiera de los trastornos de ansiedad (agorafobia, fobia social, ansiedad generalizada, etc.) Uno de los objetivos de este grupo de trabajo es fijar un consenso a nivel de expertos, investigadores y profesionales, sobre cuáles son las técnicas concretas que curan un determinado problema. Si se desea consultar esta información bastará con buscar expresiones tales como "tratamientos eficaces", "tratamientos basados en la evidencia científica", "empirically validated treatment",... en cualquier buscador de Internet. Véase el enlace:

  http://www.ucm.es/info/seas/ta/trat/trat_efi.htm  

A continuación te enviamos el listado de pensamientos que tienes que leer con alguien de confianza, para discutirlos. Aunque uno esté convencido de que esos pensamientos son verdaderos, no lo son. Si evalúas con qué frecuencia tienes esos pensamientos, verás que los tiene muy frecuentemente. Son los pensamientos que generan la ansiedad.

Esperamos haber resuelto tus dudas y que te animes a poner fin a tu problema. Concierta una primera cita y después te será más fácil continuar. No le des muchas vueltas a los pensamientos que te van a producir mucha ansiedad antes de esa primera cita. Sabemos que tendrás esos pensamientos que generan ansiedad. Y eso puede llevarte a querer evitar la situación, así es que no anticipes mucho, y llama. Ponte en manos de un especialista y ve haciendo todo lo que te vaya diciendo (asistir a las consultas, leer libros, hacer relajación, exponerse poco a poco a situaciones sociales,...) Todo eso te ayudará a salir del problema.

Un afectuoso saludo

El Equipo de CETAES

Listado de pensamientos frecuentes en personas con un trastorno de fobia social.

Evaluar la frecuencia de acuerdo con la siguiente escala:

0: Casi nunca 1: Pocas veces 2: Unas veces sí, otras veces no 3: Muchas veces 4: Casi siempre
 1 Tiendo a pensar que los demás me están evaluando y que me valoran negativamente  
 2 En situaciones sociales perdono más los pequeños errores de los otros que los míos  
 3 Cuando estoy con otros, pienso que están pendientes de mi, aunque quizás no lo estén  
 4 Me comporto como si los demás fueran más severos al juzgar mis déficit que lo soy yo con los déficit de los otros  
 5 Creo que para mi muchas situaciones sociales son una experiencia desagradable  
 6 Pienso que si puedo evitar una situación social es lo mejor que puedo hacer  
 7 Pienso que en las situaciones sociales no sé qué decir  
 8 Cuando hablo en una situación social, tiendo a valorar negativamente mi actuación  
 9 Pienso muchas veces que mi actuación ante otros ha sido poco interesante, poco ingeniosa, e incluso que he hecho el ridículo  
 10 En los primeros contactos sociales con personas del otro sexo (hablar, estar a solas, una cita, contacto físico, etc.) yo me veía inferior a los demás  
 11 En situaciones sociales doy mucha importancia a la posibilidad de que me noten algún síntoma de activación fisiológica (sudor, rubor, palpitaciones, respiración agitada, temblor, etc.)  
 12 Quizás doy una importancia exagerada a mi aspecto físico, o a la impresión que causará en los demás  
 13 Creo que doy mucha importancia a la posibilidad de no agradar a los demás, de no ser aceptado por ellos  
 14 Pienso que doy muchas vueltas a mis temores ante situaciones sociales  
 15 Doy mucha importancia a mis temores ante situaciones sociales  
 16 Creo que mis temores sociales me aíslan cuando estoy con otros  
 17 Creo que mi actuación en situaciones sociales es claramente inadecuada  
 18 Si me pongo nervioso en una situación social, tiendo a pensar que los demás me verán torpe y poco atractivo  
 19 Si una situación social resulta aburrida tiendo a pensar que es por mi culpa  
 20 Pienso que me resultaría más fácil hablar de cosas personales por escrito que cara a cara  

Criterios para el diagnóstico de F40.1 Fobia social (300.23)

A. Temor acusado y persistente por una o más situaciones sociales o actuaciones en público en las que el sujeto se ve expuesto a personas que no pertenecen al ámbito familiar o a la posible evaluación por parte de los demás. El individuo teme actuar de un modo (o mostrar síntomas de ansiedad) que sea humillante o embarazoso. Nota: En los niños es necesario haber demostrado que sus capacidades para relacionarse socialmente con sus familiares son normales y han existido siempre, y que la ansiedad social aparece en las reuniones con individuos de su misma edad y no sólo en cualquier interrelación con un adulto.

B. La exposición a las situaciones sociales temidas provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional o más o menos relacionada con una situación. Nota: En los niños la ansiedad puede traducirse en lloros, berrinches, inhibición o retraimiento en situaciones sociales donde los asistentes no pertenecen al marco familiar.

C. El individuo reconoce que este temor es excesivo o irracional. Nota: En los niños puede faltar este reconocimiento.

D. Las situaciones sociales o actuaciones en público temidas se evitan o bien se experimentan con ansiedad o malestar intensos.

E. Los comportamientos de evitación, la anticipación ansiosa, o el malestar que aparece en la(s) situación(es) social(es) o actuación(es) en público temida(s) interfieren acusadamente con la rutina normal del individuo, con sus relaciones laborales (o académicas) o sociales, o bien producen un malestar clínicamente significativo.

F. En los individuos menores de 18 años la duración del cuadro sintomático debe prolongarse como mínimo 6 meses.

G. El miedo o el comportamiento de evitación no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o de una enfermedad médica y no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno metal (p. ej., trastorno de angustia con o sin agorafobia, trastorno de ansiedad por separación, trastorno dismórfico corporal, un trastorno generalizado del desarrollo o trastorno esquizoide de la personalidad).

H. Si hay una enfermedad médica u otro trastorno mental, el temor descrito en el Criterio A no se relaciona con estos procesos (p. ej., el miedo no es debido a la tartamudez, a los temblores de la enfermedad de Parkinson o a la exhibición de conductas alimentarias anormales en la anorexia nerviosa o en la bulimia nerviosa).

Especificar si:

Generalizada: si los temores hacen referencia a la mayoría de las situaciones sociales (considerar también el diagnóstico adicional de trastorno de la personalidad por evitación)

Buscar más información sobre la Fobia Social en el servidor de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (S.E.A.S.)

Google
WWW www.ucm.es/info/seas/

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Tel. 91 559 14 19
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